lunes, 5 de mayo de 2008

Serie de Fibonacci




La serie de Fibonacci
0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, 377, 610, 987…





En biología y sobretodo si hablamos de evolución siempre nos sorprende la repetición de pautas, de fenómenos que en un principio nos parecen hechos totalmente aleatorios, pero que después de un estudio detallado, de la comparación de muchos datos, resultan estar muy lejos del azar y ser estrategias repetidas y recurrentes en la naturaleza.




No debemos olvidar, también, que aunque consideremos la ciencia como algo exacto, está estudiada y desarrollada por personas, y por lo tanto, ahí pierde su certeza absoluta, hechos que se creían inmutables o ya totalmente definidos pueden ser refutados mas adelante por la misma ciencia que los promovió en un principio, pero los conocimientos avanzan, las herramientas mejoran nuestra capacidad de estudio, y nos ayudan a ir descubriendo los procesos evolutivos que han ido moldeando la vida, que en muchos casos nos hacen replantearnos las teorías anteriores, no haciendo más que añadir más preguntas a las que en un principio se habían planteado.

0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, 377, 610, 987…
Estos números representan uno de los enigmas biológicos más estudiados y documentados. Aparentemente es una serie numérica matemática donde el único requisito es que cada número es resultado de sumar los dos que le anteceden, formando así una cadena con valores ascendentes, donde curiosamente este aumento progresivo está cuantificado como el número áureo o dorado, cuyo valor es 1,618034, también conocido como coeficiente φ.
Lo que aparentemente son datos meramente matemáticos resultan ser un patrón altamente repetido en la naturaleza, siendo éstos, números recurrentes en muchos de los diseños evolutivos en biología.

Es sorprendente comprobar como se repiten de forma natural los números que componen la serie de Fibonacci en los diseños biológicos, sobretodo como se presentan emparejados números continuos de dicha serie en multitud de ejemplos, lo que nos hace pensar en patrones definidos y pautados, lejos de ser fenómenos aleatorios, que por tanto están implícitos en la naturaleza, ¿en el material genético?
Ejemplos característicos donde se manifiesta el número áureo son el girasol, las piñas, en el número de pétalos de las flores, en el crecimiento de una planta…
En la imagen se muestra la espiral llamada de Fibonacci, donde se utiliza para su diseño la serie numérica que también lleva su nombre, y no sólo se trata de un trazo modelizado de una sucesión matemática, dado que es la espiral que encontramos, por ejemplo, en especies animales como Nautilus o en la disposición de las semillas en el girasol.
La espiral de Fibonacci también se puede reconocer en la distribución en los conos de Pináceas, donde sorprendentemente estas espirales aparecen en dos sentidos y cada uno de estos sentidos se presenta en un número, como no, contiguo en la serie de Fibonacci, ¿casualidad o optimización de recursos?
Se podían poner infinidad de ejemplos que documentaran la existencia, aparentemente no casual, de la serie de Fibonacci en biología, esto nos hace pensar que el “descubrimiento” de dicha serie no es más que la evidencia de que somos meros observadores de la naturaleza y que es en ella donde se reflejan y evidencian todas las, llamémosles leyes, que rigen la vida, y por lo tanto su diseño. No es que Fibonacci inventara una serie numérica que se puede reconocer en la naturaleza, sino que es la naturaleza la que gracias a años de evolución, de prueba y error, a llegado a conquistar los más mínimos recursos, lo que incluye el mayor aprovechamiento de los espacios que posee y la utilización de formas geométricas y matemáticas, tales como, por ejemplo, hexágonos o series numéricas, que han ayudado y ayudan a su empaquetamiento y, por lo tanto, a su adaptabilidad al medio.
En la vida, como en la evolución, todo está condicionado por las posibilidades de adaptarse al entorno, en la variabilidad que pueda mostrar y todas estas posibilidades están implícitas en nuestra naturaleza, porque no, en nuestro pool génico, y no es de extrañar que las mismas soluciones sean conquistadas por organismos diferentes.

3 comentarios:

Andrew dijo...

Es muy curioso como existen patrones matemáticos que se repiten en la naturaleza con una exactitud pasmosa, como es el caso de las celdas de las abejas. A propósito de esto, he aquí, obtenido de la red social para intercambio de conocimientos Feelsynapsis, un post y unos comentarios realmente interesantes: http://feelsynapsis.com/mod/groups/topicposts.php?topic=19660&group_guid=794

Enrique dijo...

Are you interested in Mathematics?, please feel free for visiting http://feelsynapsis.com/pg/groups/794/mathematics/
Enjoy it!

Anónimo dijo...

con datos como este queda claro que hay una mente muy superior detras de todo lo que existe.... y aun asi muchos siguen creyendo en la evolucion